
(Mein Schlafzimmer in Volterra)
Sin saberlo, sin advertirlo, anticuarios y compradores de objetos de segunda mano se la estrechan en la búsqueda de una huella humana que está ausente de los productos mecánicos nuevos, pero presente ya, tibia, familiar y satisfactoria, en los usados. Cuando el artesano creaba a mano sus obras, trabajaba por ello en el mejor sentido biológico y vocacional de su aptitud, se expresaba al hacerlo y comunicaba a su creación un anhelo de inmortalidad que la hacía perdurable, grata, bella, inmediata e imprescindiblemente útil para aquel espíritu afín al suyo que al adquirirla la comprendía y la atesoraba, orgulloso de poseerla permanentemente e incapaz de desprenderse de ella por otra más nueva.